El Jugador
El Jugador —PermÃtame… ¡Me han despedido! Usted afirma ahora que es sólo pura apariencia… Sin embargo, si a uno le dicen: “No tengo intención de tirarte de las orejas, pero permÃteme que te dé un tirón para mantener las aparienciasâ€â€¦ convenga usted en que casi es la misma cosa.
—Si asà es, si usted se muestra sordo a todo ruego —añadió con arrogancia—, permÃtame le participe que se adoptarán algunas medidas. Hay aquà autoridades, usted será expulsado hoy mismo. “¡Que diable! Un brancbec comme vous†quiere provocar a un duelo a todo un personaje como el barón. ¿Cree usted que le van a dejar tranquilo? ¡Sepa que nadie tiene miedo de usted aquÃ! Si le he dirigido un ruego ha sido más bien por mi propio impulso, pues usted habÃa inquietado al general. ¿Y se imagina usted que el barón no le hará expulsar tranquilamente por un criado?