El Jugador
El Jugador —No veo aquà escándalos ni chismes relacionados con esa boda.
—“¡Oh! le baron est si irascible… Un caractére prussien, vous savez… en fin, il fera une querelle d'allemand.”
—Pues entonces será a mĂ y no a usted, porque yo no pertenezco ya a la casa… (HacĂa toda clase de esfuerzos para parecer lo más estĂşpido posible. ) Pero permĂtame usted, Âżestá, pues, decidido que la señorita Blanche se casará con el general? ÂżA quĂ© esperan? Quiero decir… Âżpor quĂ© ocultarlo, al menos a nosotros, los de la casa?
—No le puedo… Por otra parte no es todavĂa cosa hecha… Sin embargo… Sepa usted, que se esperan noticias de Rusia; el general necesita arreglar sus asuntos…
—¡Ah, ah, la babulinka!…
—En una palabra —interrumpió—, espero de su reconocida amabilidad, de su talento, de su tacto… Usted hará, sin duda, eso por esta familia que le ha tratado como a un pariente, que le ha mimado, considerado…