Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Tú crees, Vania? ¡Dios mío, si lo supiera con seguridad! Ah, cómo desearía verle en este mismo instante, echarle un simple vistazo. ¡Con verle la cara lo sabría todo! ¡Y no está aquí! ¡No está!

—¿Es que le esperas, Natasha?

—No, no, está con ella; lo sé. Me he informado. Cómo me gustaría verla a ella también… Escucha, Vania, voy a decirte una bobada, pero ¿no habría algún modo de que yo la viera, no podría encontrarme con ella en alguna parte? ¿Qué te parece?

Aguardaba intranquila mi respuesta.

—Por poder, es posible. Pero, si sólo la ves, no te va a servir de mucho.

—Me conformaría con verla; eso me permitiría hacerme una idea. Escucha: me he vuelto una idiota; no hago más que ir y venir aquí dentro, sola, siempre sola… sin dejar de darle vueltas a la cabeza. Los pensamientos se me arremolinan como un torbellino, ¡resulta agotador! Se me ha ocurrido lo siguiente, Vania: ¿y si la conocieras tú? En vista de que la condesa (tú mismo lo dijiste) ha elogiado tu novela, y puesto que acudes en ocasiones a las veladas del príncipe R., a las cuales ella también suele asistir, haz que te la presenten. A lo mejor podría presentártela Aliosha. Así tú podrías contármelo todo después.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker