Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos Natasha estaba emocionada.
—¡Y tú venga a contarnos tus hazañas con esa princesa sorda! ¡Ay, Aliosha, Aliosha! —exclamó, dirigiéndole una mirada de reproche—. ¿Y cómo se ha quedado Katia? ¿Estaba contenta, estaba alegre cuando os habéis despedido?