Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos Yo ya lo había visto anteriormente. Era un individuo de unos cuarenta y cinco años, no más, con unos rasgos correctos, de gran belleza, cuya expresión variaba en función de las circunstancias, y lo hacía de un modo tajante, completo, con una rapidez insólita: tan pronto parecía de lo más agradable como se mostraba sombrío o disgustado, como si alguien hubiera accionado un resorte. El impecable óvalo del rostro, ligeramente atezado; la magnífica dentadura; los labios, pequeños y bastante finos, bellamente perfilados; la recta nariz, algo alargada; la frente despejada, en la que no se veía ni una sola arruga; los ojos pardos, bastante grandes; todo esto hacía de él un hombre bastante apuesto, a pesar de que, al mismo tiempo, su rostro no transmitía una sensación agradable. Y eso se debía a que su expresión nunca parecía genuina, sino que resultaba siempre afectada, premeditada, ajena, y quien lo contemplaba desarrollaba la vaga convicción de que jamás llegaría a descubrir cuál era su auténtica expresión. Mirándolo atentamente, uno empezaba a sospechar que, bajo una perpetua máscara, se escondía algo pérfido, taimado, egoísta en grado sumo. Lo que más llamaba la atención eran sus hermosos ojos, grises y despejados. Se diría que sólo esos ojos eran incapaces de someterse por completo a su voluntad. Él habría deseado observar con dulzura y suavidad, pero los rayos de su mirada parecían dividirse, y entre los rayos suaves y dulces centelleaban otros crueles, desconfiados, inquisitivos, malignos… Era un hombre bastante alto, bien proporcionado, aunque algo flaco, y aparentaba muchos menos años de los que tenía. Prácticamente no había ninguna cana en sus suaves cabellos, de tono castaño claro. Sus orejas, sus manos, sus pies, eran dignos de admiración. Era la suya una belleza puramente racial. Vestía con elegancia refinada y con frescura, aunque con ciertas concesiones al gusto juvenil, algo que, por cierto, le sentaba muy bien. Parecía el hermano mayor de Aliosha. En todo caso, nadie habría pensado nunca que pudiera tener un hijo de esa edad.