Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, no exactamente —respondió—. Aunque sí había oído algo de ese Smith, me habían contado que un anciano había fallecido en una confitería. De quien sí sé algo más es de madame Búbnova. Hace ya dos meses, acepté un soborno de esa dama. Je prends mon bien où je le trouve[43], sólo en eso me parezco a Molière. Pero, a pesar de haberle arrancado cien rublos, me prometí entonces sacarle no cien, sino quinientos. ¡Qué señora más detestable! Se dedica a unas actividades inadmisibles. Y eso no tendría mayor importancia si no fuera demasiado lejos en ocasiones. No vayas a tomarme por un Don Quijote, te lo ruego. Lo único que pasa es que todo esto me puede venir muy bien, y hace media hora, cuando me encontré con Sizobriújov, me llevé una alegría enorme. A Sizobriújov, evidentemente, le han hecho venir hasta aquí, y ha sido ese gordo el que le ha traído, y como yo ya sé en qué clase de negocios anda metido el gordo, tengo que concluir que… ¡Sí, ahora le tengo bien cogido! Cuánto me alegro de haber sabido por ti de esa chiquilla; es una nueva pista. Yo, hermano, acepto todo tipo de encargos, ¡y tendrías que ver a qué gente conozco! Hace poco he estado investigando un asuntillo para cierto príncipe, y te puedo asegurar que nadie se habría esperado que ese príncipe estuviera metido en esa clase de asuntos. Pero, si quieres, también te puedo contar otra historia, sobre una mujer casada. Tienes que venir a verme, hermano; vas a escuchar unas cosas tales que, como se te ocurra escribirlas, no te va a creer nadie…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker