Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos Conocía a un editor que llevaba ya tres años publicando una enciclopedia en muchos volúmenes. Con cierta frecuencia le había pedido trabajo, cuando necesitaba conseguir algún dinero urgente. Pagaba puntualmente. Fui a verle, y tuve la suerte de recibir veinticinco rublos por anticipado, con el compromiso de presentarle al cabo de una semana un artículo recopilatorio. Aunque esperaba sacar algo de tiempo para mi novela. Esas cosas las hacía a menudo, cuando no tenía más remedio.