Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hum… Muy bien, amigo mío, ¡sigamos tu consejo! Esperaré… un tiempo prudencial, naturalmente. Ya veremos lo que hace el tiempo. Pero, eso sí: dame tu palabra de honor de que no vas a decirle nada a nadie de esta conversación, ni allí, ni a Anna Andréievna.

—Le doy mi palabra.

—Y lo segundo, Vania, hazme el favor de no volver a hablar conmigo de todo esto.

—Muy bien, tiene mi palabra.

—Y, por último, otra petición: ya sé yo, querido amigo, que a lo mejor te aburres con nosotros, pero ven a vernos más a menudo, siempre que puedas. Mi pobre Anna Andréievna te tiene tanto cariño y… y… te echa mucho de menos… ¿Lo entiendes, Vania?

Me estrechó la mano con fuerza. Yo se lo prometí de todo corazón.

—Y ahora, Vania, la última cuestión delicada: ¿tienes dinero?

—¡Dinero! —repetí asombrado.

—Sí —el anciano se ruborizó y bajó los ojos—; ya veo, hermano, dónde vives… en qué condiciones… y, como pienso que pueden surgirte gastos imprevistos, si es que no te han surgido ya, pues… yo, hermano, ciento cincuenta rublos, de momento…

—Ciento cincuenta, y además de momento, pero ¡si acaba usted de perder ese pleito!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker