Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Vania, veo que no me has comprendido en absoluto. Puede haber necesidades extraordinarias, entiéndelo. En ciertos casos el dinero permite mantener una posición independiente, una decisión independiente. Tal vez ahora no te haga falta, pero ¿y si lo necesitas más adelante? En cualquier caso, aquí te los dejo. Es todo cuanto he podido reunir. Si no lo gastas, siempre lo puedes devolver. Y ahora, ¡adiós! ¡Dios mío, estás pálido! Sí que estás enfermo…

Cogí el dinero sin rechistar. Estaba muy claro por qué me lo dejaba.

—Apenas si me tengo en pie —le respondí.

—Tienes que cuidarte, Vania, querido, ¡tienes que cuidarte! Hoy no salgas a ninguna parte. Ya le diré yo a Anna Andréievna en qué estado te encuentras. ¿No debería verte un médico? Mañana te haré una visita; al menos, lo intentaré con todas mis fuerzas, siempre que las piernas me respondan. Y ahora deberías acostarte… Bueno, adiós… Adiós, niña. ¡Me ha dado la espalda! ¡Escucha, amigo mío! Aquí tienes otros cinco rublos; son para la chiquilla. Pero no le vayas a decir que se los he dado yo, tú limítate a comprarle alguna cosa, no sé, unos zapatos, o algo de ropa interior… ¡Seguro que necesita de todo! Adiós, amigo mío…

Le acompañé hasta el portal. Tenía que pedirle al portero que fuera a traer algo de comida. Yelena todavía no había probado bocado…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker