Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Cómo! ¿Que no ha estado aquí ni una sola vez? Pero ¡qué me dice usted! —replicó el príncipe, al parecer, muy sorprendido.

—Usted estuvo en mi casa el martes por la noche, ya tarde; a la mañana siguiente Aliosha pasó media hora conmigo, y desde entonces no le he vuelto a ver.

—Pero ¡eso es increíble! —El príncipe se mostraba cada vez más sorprendido—. Y yo que pensaba, justamente, que no salía de aquí. Perdóneme, es tan extraño… es sencillamente increíble.

—Y, sin embargo, es cierto. Es una lástima: yo confiaba en que usted, precisamente, me habría informado de su paradero.

—¡Ay, Dios mío! De todos modos, no tardará en llegar. Lo que me acaba de decir me ha dejado estupefacto… Confieso que esperaba de él cualquier cosa, pero eso… ¡eso!

—¡Pues sí que está usted sorprendido! Y yo que pensaba que no sólo no se iba a sorprender, sino que incluso estaría enterado de antemano de lo ocurrido.

—¡Enterado! ¿Yo? Le aseguro, Natalia Nikoláievna, que hoy le he visto apenas un instante y que no he preguntado a nadie más por él. Y me extraña que usted parezca dudar de mí —añadió, mirándonos a ambos.

—¡Dios me libre! —intervino Natasha—. Estoy completamente convencida de que ha dicho usted la verdad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker