Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Y eso qué más da? Ayer te escribí a ti, pero hoy me han escrito a mí. ¡Menudo quebradero de cabeza! ¡Así son las cosas! Me están esperando. Perdona, Vania. Lo único que puedo ofrecerte en compensación es que me des una tunda por haberte molestado inútilmente. Si quieres desquitarte, pégame, pero rápido, ¡por Dios! No me entretengas, que tengo asuntos que atender y me están esperando…

—Pero ¿para qué voy a pegarte? Si tienes asuntos que atender, corre, a cualquiera se le puede presentar un imprevisto. Tan sólo…

—No; ya te diré lo de ese tan sólo —me interrumpió, saliendo al recibidor y poniéndose el capote; lo mismo hice yo—. También tengo que tratar un asunto contigo, un asunto muy importante; por eso te había llamado; te concierne directamente a ti y a tus intereses. Pero, como es imposible contártelo ahora en un minuto, dame tu palabra, por el amor de Dios, de que vendrás hoy a las siete en punto, ni antes ni después. Estaré en casa.

—¿Hoy? —dije vacilante—. Pero si esta tarde, hermano, quería pasarme por…

—Pues ve ahora, querido, a donde querías ir por la tarde y esta tarde te vienes a mi casa. Porque no puedes ni imaginar, Vania, las cosas que voy a contarte.

—Está bien, está bien, ¿de qué se trata? Confieso que has despertado mi curiosidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker