La mansa
La mansa Abreviaré la historia. El asunto vino a costarme cerca de trescientos rublos, pero a los dos días había arreglado las cosas de tal modo que pude instalarme en la habitación contigua, detrás de una puerta entornada, y escuchar ese primer rendez-vous a solas entre mi mujer y Yefímovich. Unas horas antes, la víspera, habíamos tenido una disputa breve, pero muy significativa para mí.