La mansa
La mansa Era una alusión a la casa de préstamos. Pero yo ya habÃa conseguido dominarme. Me di cuenta de que deseaba escuchar explicaciones humillantes para mà y no se las di. En ese momento sonó la campanilla, anunciando la llegada de un cliente, y yo pasé a la sala. Una hora más tarde, estando ya vestida para salir, se detuvo delante de mà y me dijo:
–Pero usted no me dijo nada de eso antes de la boda.
Yo no respondà y ella se marchó.
En suma, al dÃa siguiente me encontraba en aquella habitación contigua, detrás de la puerta, y escuchaba cómo se decidÃa mi suerte; llevaba en el bolsillo un revólver. Ella se habÃa puesto sus mejores galas y estaba sentada a la mesa, mientras YefÃmovich se pavoneaba delante de ella. Y figúrense, todo resultó (lo digo en mi honor) como habÃa previsto y supuesto, aunque ni yo mismo fuese consciente de mis previsiones y suposiciones. No sé si me expreso de manera comprensible.