La mansa
La mansa … Mientras ella esté aquÃ, todo va bien: a cada instante me acerco a mirarla, pero ¿qué será de mà cuando se la lleven mañana y me quede solo? Ahora está en la sala, sobre la mesa, o mejor, sobre las dos mesas de juego que han puesto juntas; el ataúd lo traerán mañana, un ataúd blanco, guarnecido de gros de Naples… pero no es de eso de lo que querÃa hablar… No hago más que ir de un lado a otro, tratando de encontrar alguna explicación. Hace ya seis horas que lo intento y aún no he conseguido concentrar mis pensamientos en un solo punto. El caso es que no paro de ir de aquà para allá, de aquà para allá… Asà es como han sucedido las cosas. Simplemente voy a contarlo por orden. (¡Por orden!) Señores, yo no soy ningún literato, como ya os habréis dado cuenta, pero qué más da: contaré las cosas como las entiendo. Eso es precisamente lo que me espanta: ¡que lo entiendo todo!
