Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El pobre Stepán Trofímovich estaba solo en casa y no podía imaginar la que se le venía encima. Llevaba ya un buen rato mirando por la ventana, sumido en sus tristes meditaciones, pendiente de si aparecía alguno de sus amigos. Pero nadie iba a acercarse a verlo. Estaba lloviznando, cada vez hacía más frío; había que encender la estufa; suspiró. De pronto, una terrible visión surgió ante sus ojos: Varvara Petrovna se dirigía hacia allí, ¡con aquel tiempo y a unas horas tan intempestivas! Y ¡a pie! Se quedó tan atónito que se olvidó de cambiarse de ropa y salió a recibirla tal como estaba, con su sempiterna chaquetilla rosa guateada.

—Ma bonne amie!… —exclamó débilmente a modo de saludo.

—Me alegro de que esté usted solo: ¡no soporto a sus amigos! Hay que ver lo que fuma; ¡vaya una atmósfera, Dios mío! ¡Aún no ha terminado usted el té, y ya son casi las doce! ¡Está usted en la gloria con todo este desorden! ¡Hay que ver lo que le gusta la mugre! ¿Qué hacen todos esos papeles en el suelo? ¡Nastasia, Nastasia! ¿Qué está haciendo su Nastasia? Anda, mátushka, abre las ventanas, los montantes, la puerta, todo bien abierto, de par en par. Y nosotros vamos a la sala; tengo un asunto que tratar con usted. Y ¡tú ya podías barrer alguna vez, mátushka!

—¡No sabe usted lo que ensucia, señora! —protestó Nastasia con voz quejosa e irritada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker