Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Cuando le tocó el turno a Kalganov, éste se presentó de mala gana, con semblante sombrío, y habló con el procurador y con Nicolás Parthenovitch como si fuese la primera vez que los veía, siendo así que los conocía desde hacía mucho tiempo. Empezó por decir que «no sabía nada y nada quería saber». Pero reconoció que había oído hablar a Mitia del sexto billete de mil y que estaba a su lado cuando le oyó decir esto. Ignoraba la cantidad que Dmitri podía tener y afirmó que los polacos habían hecho trampas jugando a las camas. Contestando a insistentes preguntas, dijo que expulsaron a los polacos de la sala y que entonces Mitia se había captado la admiración y el amor de Agrafena Alejandrovna, cosa que ésta había confesado. Al hablar de la joven se expresó en términos corteses, como si se tratara de una dama de la mejor sociedad, y ni una sola vez la llamó Gruchegnka. A pesar de la evidence aversión que Kalganov mostraba a declarar, Hipólito Kirillovitch lo retuvo largo rato, para tomar de sus palabras solamente aquello que constituía, por decirlo así, la novela de Mitia durante aquella noche.
Dmitri no le interrumpió ni una sots vez, y Kalganov se retiró sin disimular su indignación.