Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —SÃ, lo he traÃdo.
—¿Para que nos acompañe hasta la casa?
—SÃ.
—¡Lástima que no sea Escarabajo!
—Escarabajo no puede ser, porque ha desaparecido. Nadie debe saber dónde está.
Smurov se detuvo de pronto.
—Oye, Kolia: Iliucha dice que Escarabajo tenÃa el pelo largo y de un gris violáceo, o sea como el de Carillón. ¿Y si le dijéramos que Carillón es
Escarabajo? A lo mejor, lo creÃa.
—Escucha, colegial: detesta la mentira, incluso la mentira piadosa... Supongo que no le habrás dicho ni una palabra de mi visita.
—A Dios gracias, sé lo que debo hacer —dijo Smurov, y añadió con un suspiro—: No creo que Carillón pueda consolarlo. Su padre, el capitán, nos ha dicho que hoy le regalará un cachorro de moloso auténtico, con el hocico negro.
Cree que este animalito consolará a Iliucha, pero yo no opino asÃ.
—¿Cómo está Iliucha?
—Mal, muy mal. A mà me parece que está tÃsico. Conserva todo el conocimiento, pero respira con gran dificultad. El otro dÃa pidió que lo llevaran a dar un paseo, le pusieron los zapatos, y el pobre cayó después de dar unos pasos.