Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov «Ya te dije, papá, que estos zapatos no me venían bien. Siempre he tenido dificultad para andar con ellos.» Creyó que se había caído por culpa de los zapatos, y era la debilidad lo que le había hecho caer. No creo que viva toda esta semana. Herzenstube lo visita. Vuelven a tener dinero en abundancia.
—¡Los muy canallas!
—¿Quiénes?
—Los médicos, toda esa chusma doctoral, individual y colectivamente. Detesto la medicina; no sirve para nada. En fin, ya estudiaré a fondo esta cuestión. Oye, os habéis vuelto muy sentimentales los de tu clase: creo que vais todos los días a visitar al enfermo. —Todos no. Somos unos diez los que lo vamos a ver todos los días.
—Lo que más me sorprende es la conducta de Alexei Karamazov. Mañana o pasado se va a juzgar a su hermano por un crimen espantoso y esto no le impide ponerse sentimental con los colegiales.
—Aquí nadie se pone sentimental. Piensa que tú mismo vas a reconciliarte con Iliucha.
—¿A reconciliarme? Es una palabra que me repugna. Por otra parte, no permito a nadie que analice mil actos.
—Ya verás qué contento se pone Iliucha al verte. No sabe nada de tu visita.