Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov ¿Por qué has tardado tanto en decidirte? —exclamó con vehemencia Smurov.
—Eso es cosa mÃa y no tuya. Yo voy por mi propia voluntad; vosotros, en cambio, vais porque os llevó Alexei Karamazov. De modo que no es lo mismo.
Además, tú no sabes por qué voy yo. A lo mejor, no pretendo reconciliarme. ¡Qué expresión tan estúpida!
—Karamazov no está allÃ. Desde luego, al principio fuimos con él, pero después nos acostumbramos a ir solos, primero uno y después otro, y todo con la mayor naturalidad, sin sentimentalismos. Su padre se conmovió al vernos. Perderá la razón cuando Iliucha se muera. Se da cuenta de que no time salvación. No puedes figurarte lo que se alegró al ver que nos reconciliábamos con Iliucha. Éste ha preguntado por ti, pero no ha dicho nada más. Su padre acabará loco o se ahorcará. Antes ya tenÃa el aspecto de un demente. Es un buen hombre, ¿sabes?, que ha sido vÃctima de un error. Ese parricida no debió maltratarlo como lo hizo dias atrás en la taberna.
—Dmitri Karamazov es para mà un enigma. Hace tiempo que podÃa haber hecho amistad con él, pero hay momentos en que me alegro de haberlo mantenido a distancia. Además, tengo de él un concepto que quiero comprobar.
Dicho esto, Kolia se sumió en un grave silencio, que compartió su amigo.