Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Grigori repuso que no se enteró de la existencia de aquellos tres mil rublos
«hasta que todo el mundo empezó a hablar de ellos».
Fetiukovitch preguntó a todos los testigos por este sobre con el mismo interés que el fiscal había demostrado en la aclaración del reparto de la herencia materna.
Todos respondieron que no habían visto el sobre, aunque la mayoría habían oído hablar de él.
Fetiukovitch siguió preguntando a Grigori:
—¿Puede usted decirme de qué se componía aquel bálsamo, mejor dicho, aquella infusión con que se frotó los riñones al acostarse la noche del crimen, según se lee en el sumario?
Grigori miró al abogado como si no comprendiera y, tras unos instantes de silencio, murmuró:
—En la mezcla había una planta llamada salvia.
—¿Nada más?
—Y otra planta:llantén.
—Y pimienta, seguramente.
—Sí, también había pimienta.
—¿Y todo disuelto en vodka?
—No, en alcohol.
Se oyeron risas en la sala.