Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov ¡SabÃa de antemano que era incapaz de semejante acción!
Fetiukovitch le preguntó:
—¿Está usted seguro de que se golpeaba la parte superior del pecho?
—SegurÃsimo, pues me pregunté por qué se darÃa los golpes cerca del cuello, siendo asà que el corazón estaba más abajo... Lo recuerdo perfectamente. No comprendo cómo he podido olvidarlo. Mi hermano señalaba su bolsita de cuero, los mil quinientos rublos que no se decidÃa a devolver. Por eso, cuando lo detuvieron en Mokroie, exclamó, según me han dicho, que el acto más bochornoso de su vida habÃa sido quedarse aquellos mil quinientos rublos, prefiriendo aparecer como un ladrón a los ojos de Catalina Ivanovna que pagarle la mitad..., precisamente la mitad..., de lo que le debe.
—¡Cómo le atormentaba esta deuda!
Naturalmente, el fiscal intervino. Rogó a Aliocha que describiera de nuevo la escena y le preguntó si verdaderamente Mitia parecÃa señalar algún objeto al golpearse el pecho.
—Tal vez lo hiciera al azar, sin dirigir el puño hacia ningún punto determinado.
—No se daba los golpes con el puño —replicó Aliocha—, sino con los dedos, señalando aquÃ, muy arriba... ¡No comprendo cómo me he podido olvidar de este detalle!