Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¡Todo eso es verdad, Katia! —exclamó Mitia—. Comprendà por qué me ofrecias ese dinero y, sin embargo, lo tomé. ¡Despreciadme todos! ¡Lo merezco porque soy un miserable!
El presidente lo amenazó con expulsarlo de la sala si decÃa una palabra más.
—Ese dinero fue un tormento para él —continuó Katia precipitadamente—.
QuerÃa devolvérmelo, pero lo retenÃa porque lo necesitaba para esa mujer. Aunque mató a su padre para pagarme, no me dio ni un céntimo: se fue con su amiga a Mokroie para gastárselo alegremente. Un dÃa antes de cometerse el crimen me escribió esta carta, estando ebrio, cosa que deduje en seguida, y ciego de cólera.
Era evidente que estaba seguro de que yo no se la enseñarÃa a nadie, aunque cometiera el crimen, pues, de lo contrario, no la habrÃa escrito. Léanla, léanla con atención. Verán ustedes cómo se explica por anticipado todo lo que ha de suceder: cómo matará a su padre, dónde está escondido el dinero... Observen sobre tocto que dice que cometerá el crimen apenas parta Iván. Por lo tanto, fue un crimen premeditado.
Catalina Ivanovna dijo esto pérfidamente. Se veÃa que habÃa estudiado detalle por detalle la fatÃdica carta.
—Estando despejado, no me la habrÃa escrito, pero es evidente que la carta revela un plan.