Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —SÃ, es cierto; todos resucitaremos y nos volveremos a ver —respondió Aliocha, sonriendo y rebosante de fe—. Y entonces hablaremos alegremente de las cosas pasadas.
—¡Eso será magnÃfico! —exclamó Kolia.
—Bueno, se acabó la charla —dijo Aliocha sin dejar de sonreÃr—. Ahora hemos de ir a la comida de funerales. No debemos extrañarnos de que se coman tortas en estas circunstancias. Es una antigua tradición que tiene su lado bueno.
¡Vamos ya, cogidos de la mano!
—¡Siempre iremos asÃ: cogidos de la mano! —dijo Kolia. Y volvió a gritar con todas sus fuerzas—: ¡Viva Karamazov!
—¡Viva! —corearon todos los niños.
