Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Jamás habrÃa creido que fuera una mujer... asÃ. Te repito que me dijeron que era pariente tuya. Vas con frecuencia a su casa, y tú mismo me has dicho que no hay nada entre vosotros... No me podÃa imaginar que la despreciaras tanto. ¿Lo merece verdaderamente?
—Tengo mis razones para ir con frecuencia a su casa: esto es todo lo que te puedo decir. En cuanto al parentesco, es en tu familia en la que podrÃa entrar por medio de tu padre o de tu hermano. En fin, ya hemos llegado. Corre a la cocina...
Pero, ¿qué es esto?, ¿qué ha pasado? ¿Es posible que nos hayamos retrasado tanto? No, no pueden haber terminado ya. A menos que los Karamazov hayan hecho alguna de las suyas. Eso debe de ser. Mira: ahà viene tu padre. Y tu hermano Iván le sigue. Han plantado al padre abad. ¿Ves al padre Isidoro en la escalinata gritando a tu padre y a tu hermano? Y tu padre agita los brazos, sin duda vomitando insultos. Mira a Miusov en su calesa, que acaba de arrancar. Y
Maximov corre como un desalmado. Ha sido un verdadero escándalo. La comida no ha llegado a celebrarse. ¿Habrán sido capaces de pegarle al padre abad? ¿Los habrán vapuleado a ellos? Lo tendrÃan bien merecido.
Rakitine habÃa acertado. Acababa de producirse un escándalo inaudito.