Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Oye: he sido grosero con tu starets, pero estaba exaltado. Es un hombre inteligente. ¿Tú qué crees, Iván?
—Que tal vez lo sea.
—Ciertamente, il y a du Piron là dedans. Es un jesuita ruso. La necesidad de representar una farsa, de llevar una máscara de santidad, le indigna in petto, pues es un hombre de carácter noble.
—Pero cree en Dios.
—No está muy convencido. ¿No lo sabÃas? Lo dice a todo el mundo o, por lo menos, a todas las personas inteligentes que lo visitan. Al gobernador Schultz le dijo sin rodeos: «Credo, pero no sé en qué.»
—¿De veras?