Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La belleza de Catalina Ivanovna había impresionado a Aliocha cuando, hacía tres semanas, Dmitri lo había llevado a casa de su novia para presentarlo, al mostrar ella vivos deseos de conocerle. Aliocha y Catalina Ivanovna apenas habían hablado en aquella entrevista. Advirtiendo que Aliocha estaba cohibido, la joven no quiso turbarlo más y sólo conversó con Dmitri. Aliocha guardó silencio y observó muchas cosas. El noble continente, la arrogante desenvoltura, la firme serenidad de la altiva joven le impresionaron. Sus ojos, grandes, negros, brillantes, le parecieron en perfecta armonía con la palidez mate de su ovalado rostro. Pero aquellos ojos negros, aquellos labios palpitantes, por muy capaces que fueran de avivar el amor de su hermano, tal vez no pudiesen retenerlo mucho tiempo.

Aliocha abrió su corazón a Dmitri cuando éste, después de la visita, le rogó insistentemente que le expusiera con toda sinceridad la impresión que le había producido su prometida.

—Serás feliz con ella —dijo Aliocha—; pero seguramente no habrá calma en tu felicidad.

—Hermano mío, todas las mujeres son iguales: no se resignan ante el destino.

Así, ¿crees que no la amaré siempre?

—No es eso: creo que nunca dejarás de amarla, pero que acaso no seas siempre feliz con ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker