Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Qué significa eso? —preguntó Fiodor Pavlovitch, sorprendido—. ¿Crees acaso que no nos vamos a ver más?

—No, no; lo he hecho sin pensar en nada.

—Yo también he hablado por hablar —dijo el viejo mirándole. Y gritó a sus espaldas—: ¡Oye, oye; vuelve pronto! ¡Te daré una sopa de pescado estupenda, no como la de hoy! Ven mañana, ¿oyes?

Apenas se hubo marchado Aliocha, volvió al aparador y se bebió medio vaso de coñac.

—¡Basta ya! —gruñó entre resoplidos.

Cerró el aparador y se guardó la llave en el bolsillo. Después, ya en el límite de sus fuerzas, se fue a la cama y en seguida se durmió.

CAPĂŤTULO III

ENCUENTRO CON UN GRUPO DE ESCOLARES

«Ha sido una suerte que mi padre no me haya hecho ninguna pregunta sobre Gruchegnka —se decía Aliocha mientras se dirigía a casa de la señora de Khokhlakov—. Si me hubiese preguntado, no habría tenido más remedio que contarle lo que pasó ayer.»

Juzgaba, no sin pesar, que durante la noche los adversarios habrĂ­an tomado fuerzas y sus corazones se habrĂ­an endurecido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker