Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¿De modo —dijo Aliocha— que mi hermano Iván ha citado a Dmitri en la taberna?
—SÃ.
—¿En esa taberna que hay en la plaza y que se llama «La Capital »?
—Exactamente.
Aliocha daba muestras de gran agitación.
—Gracias, Smerdiakov. La noticia es importantÃsima. Voy ahora mismo a la taberna.
—No me descubra.
—Descuide. Me presentaré allà como por casualidad.
—¿Adónde va por ahÃ? —exclamó MarÃa Kondratievna—. Voy a abrirle la puerta.
—No, por aquà es más corto el camino. Saltaré la valla.
Impresionado por la noticia de la cita, Aliocha corrió a la taberna. No le parecÃa prudente entrar tal como iba vestido; preguntarÃa en la escalera por sus hermanos y los harÃa salir. Cuando se acercaba a la taberna, se abrió una ventana y desde ella le gritó Iván:
—¡Aliocha!, ¿puedes venir para estar conmigo un rato? Te lo agradeceré de veras.
—No sé si con este hábito...
—Estoy en un comedor particular. Entra en la escalera. Voy a tu encuentro.