Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov De pronto, la imagen de Dmitri surgió en su mente por un instante. Entonces recordó vagamente que tenía cierto asunto urgente, cierto deber que cumplir. Pero este recuerdo no le produjo ninguna impresión, apenas rozó su pensamiento, se esfumó inmediatamente. Tiempo después, permanecería largamente en su memoria.
«Tu hermano Iván —se dijo Rakitine en su fuero interno— me llamó una vez
“estúpido liberal”. Tú mismo me diste a entender un día que yo era una persona sin escrúpulos... Bien; ahora veremos hasta dónde llega vuestro talento y vuestra honestidad.»
Y dijo en voz alta:
—Oye, no vayamos al monasterio. Este camino nos lleva derechos a la ciudad...
Tengo que pasar por casa de la Khokhlakov. Le he escrito explicándole los acontecimientos, y ella, que se pirra por escribir, me ha enviado una nota a lápiz en la que dice textualmente: «No esperaba que un starets tan respetable como el padre Zósimo se condujera así.» Como ves, también ella está indignada. Todos sois iguales... Oye, Aliocha.