Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Como hemos dicho, entre los celosos hay hombres de gran sensibilidad, y lo más sorprendente es que, mientras permanecen al acecho, aun comprendiendo lo vergonzoso de su conducta, no se sienten avergonzados. Cuando se encontraba ante Gruchegnka, Mitia dejaba de ser un hombre celoso y se convertÃa en un ser noble y confiado, llegando incluso a reprocharse sus mezquinos sentimientos. Esto significaba, sencillamente, que Gruchegnka le inspiraba un amor más puro de lo que él creÃa, un amor en el que habÃa algo más que sensualidad, algo más que la atracción carnal de que habÃa hablado a Aliocha. Pero apenas se separaba de ella, Dmitri volvÃa a creerla capaz de cometer las mayores vilezas, las más perversas traiciones, sin sentir el menor remordimiento.
O sea que los celos le atormentaban nuevamente. Por otra parte, no podÃa perder ni un minuto. Ante todo tenÃa que procurarse algún dinero, pues los nueve rublos reunidos el dÃa anterior se los habÃa gastado en el viaje, y todos sabemos que sin dinero no se va a ninguna parte. Mitia habÃa pensado en esto cuando regresaba en el carricoche, al mismo tiempo que forjaba su propio plan. TenÃa dos excelentes pistolas que nunca habÃa empeñado, por ser objetos de su predilección.