Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Estaban dando las once cuando llegó a casa de la señora de Khokhlakov. Le fue fácil entrar en el patio, pero el portero no pudo decirle con certeza si la señora estaba ya acostada, aunque era su costumbre estarlo a aquella hora.
—Hágase anunciar, y ya verá si lo recibe o no.
Piotr Ilitch subió al piso, y entonces empezaron las dificultades. El criado no querÃa anunciarlo. Acabó por llamar a la doncella. Cortés pero firmemente, Piotr Ilitch rogó a la joven que dijera a su señora que el funcionario Perkhotine deseaba hablarle de un asunto importantÃsimo, tan importante, que justificaba que se permitiera molestarla a aquellas horas.
—Anúncieme en estos términos —concluyó.