Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Declaro que no he prestado jamás, ni hoy ni antes, tres mil rublos a Dmitri Fiodorovitch Karamazov. Lo juro por lo más sagrado.
KHOKHLAKOV.
—Mire; ya está —dija volviendo al lado de Piotr Ilitch—. ¡Vaya, vaya a salvar su alma! Cumplirá usted una gran misión.
Hizo tres veces la señal de la cruz sobre él y lo condujo de nuevo al vestÃbulo.
—¡Qué agradecida le estoy! ¡No puede usted imaginarse cuánto le agradezco que haya venido a verme antes que a nadie! Siento de veras que no nos hayamos conocido hasta hoy. De ahora en adelante le agradeceré que me visite. He comprobado con satisfacción que cumple usted sus obligaciones con una exactitud y una inteligencia extraordinarias. Por eso nadie puede dejar de comprenderlo, de estimarlo, y le aseguro que todo lo que yo pueda hacer por usted... ¡Oh! Adoro a la juventud, me tiene robada el alma... Los jóvenes son la esperanza de nuestra infortunada Rusia... ¡Vaya, corra!...
Piotr Ilitch se habÃa marchado ya. De lo contrario, la señora de Khokhlakov no le habrÃa dejado ir tan pronto.