Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta —Vaya, ahora estoy solo… ¡sin el amo!
Todos responden con una carcajada a esa afirmación de que se ha quedado sin amo; pero todavÃa añade en voz baja, vuelto al público en tono confidencial y haciendo unos guiños cada vez más divertidos:
—¡Al señor se lo han llevado los demonios!