Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta —¡También él tenÃa madre! —y se apartó.
Recuerdo que aquellas palabras me atravesaron el corazón… ¿Por qué las pronunciarÃa?, ¿cómo se le pudieron ocurrir? Pero ya estaban levantando el cadáver, lo levantaban junto con la cama; la paja crujÃa, los grilletes chocaron con estrépito contra el suelo y rompieron el silencio reinante… Los recogieron. Se llevaron el cuerpo. De pronto todo el mundo se puso a hablar en voz alta. Desde el pasillo se podÃa oÃr al suboficial que mandaba buscar al herrero. HabÃa que quitarle los grilletes al muerto…
Pero me he apartado del tema…