Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta —¡Qué pinta traen! —gritó desencajado—. ¡Vagabundos, bandidos!
Z…ski, que por entonces apenas entendÃa el ruso, al creer que les estaban preguntado si eran vagabundos o bandidos, respondió:
—Nosotros no somos vagabundos, somos condenados por delitos polÃticos.
—¡Cóoomo! ¿Insolencias, tú? ¡A mà con insolencias! —aulló el mayor—. ¡Al cuerpo de guardia! ¡Cien golpes de vara, ahora mismo, sin perder un minuto!