Memorias del subsuelo

Memorias del subsuelo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me he enterado con asombro de su deseo de ser hoy de los nuestros —empezó a decir con voz jadeante y untuosa y subrayando las palabras, cosa que antes no hacía—. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Nos evitaba usted, y hacía mal, porque no somos tan terribles como usted cree. Pero, sea como fuere, me alegro mucho de reestablecer…

Se volvió y, con un ademán negligente, lanzó su sombrero al alféizar de la ventana.

—¿Lleva mucho tiempo esperando? —preguntó Trudoliubov.

—He llegado a las cinco en punto, como quedó convenido ayer —respondí en voz alta y con una irritación que hacía prever un próximo estallido.

—¿Es que no le avisaste de que habíamos cambiado la hora? —preguntó Trudoliubov a Simonov.

—No. Se me olvidó —repuso éste, aunque sin mostrar ningún pesar. Luego, sin excusarse ante mí salió para dar las órdenes pertinentes.

—¿Conque hace ya una hora que está usted aquí? ¡Pobre chico! —exclamó burlonamente Zverkov, pues, para su modo de ser, aquello era sumamente divertido.

E inmediatamente, siguiendo su ejemplo, el miserable Ferfitchkin soltó una de sus risotadas repelentes, agudas y temblorosas. Me pareció un perro. Y él me consideró a mí como un ser ridículo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker