Memorias del subsuelo

Memorias del subsuelo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No veo nada de risible en eso! —dije, cada vez más irritado, a Ferfitchkin—. La culpa es de ellos, no mía. No me avisaron. Es… incomprensible.

—Incomprensible es poco —rezongó Trudoliubov tomando ingenuamente mi defensa—. Es usted demasiado indulgente. Ha sido una verdadera grosería, aunque no premeditada… ¿Cómo es posible que Simonov…? ¡Hum!

—Si a mí me hubiesen hecho una jugada así —comentó Ferfitchkin—, habría…

—Habría pedido algo al camarero —le interrumpió Zverkov—. O se habría puesto a comer sin esperamos.

—También yo habría podido hacerlo sin autorización de ustedes, reconózcanlo —declaré en un tono tajante—. Si los he esperado ha sido porque…

—¡A la mesa, señores! —exclamó Simonov, entrando—. Todo está listo. Garantizo champán. Está helado. No conozco su dirección. ¿Cómo podía avisarle? —me dijo volviéndose de pronto hacia mí pero sin mirarme.

Evidentemente tenía algo contra mí, ya que estaba pensando en el asunto desde el día anterior.

Nos sentamos. La mesa era redonda. Tenía a mi izquierda a Trudoliubov, y a mi derecha a Simonov. Zverkov estaba frente a mí, y Ferfitchkin, entre él y Trudoliubov.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker