Memorias del subsuelo
Memorias del subsuelo «Hay aquà incluso un algo de distinción cortesana —me dije al releer la carta—. ¿Por qué? ¡Porque soy un hombre instruido, inteligente! Otro, en mi lugar, no habrÃa sabido salir del atolladero. Yo, en cambio, he salido, y puedo alegrarme de mi éxito. He aquà la ventaja se ser un hombre de su época, inteligente e instruido. Por otra parte, la culpa fue de lo que bebÃ, desde luego, pero bebà vino y no licor, como doy a entender, mientras esperaba de cinco a seis. He mentido a Simonov, le miento descaradamente, y no me da vergüenza… En fin, eso no tiene la menor importancia. Lo único importante es salir de esto.»
Introduje seis rublos en el sobre, lo cerré y dije a Apolonio que lo llevase a casa de Simonov. Al enterarse de que la carta contenÃa dinero, Apolonio sintió respeto y accedió a llevarla. Por la tarde salà a pasear. Aún me dolÃa la cabeza y el vértigo no me habÃa dejado.