Memorias del subsuelo
Memorias del subsuelo Sin embargo, no conseguÃa calmarme. Durante todo el anochecer, incluso mucho después de las nueve, cuando Lisa ya no podÃa presentarse, seguÃa pensando en ella y viéndola con la imaginación tal como la habÃa visto el dÃa anterior en cierto momento en que me habÃa impresionado vivamente. Fue cuando encendà la cerilla que iluminó su pálido rostro y su amarga mirada. ¡Cuán lastimera, tensa y falsa fue su sonrisa en aquellos instantes! Pero entonces yo ignoraba que quince años después seguirÃa viendo con la imaginación a Lisa bajo este aspecto, con esta sonrisa lastimera y forzada.