Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova Me restablecía despacio, y cuando abandoné en definitiva el lecho, mi razón seguía aún presa de una especie de torpeza que, por mucho tiempo, me impidió comprender lo que me había pasado. En ciertos momentos me parecía que soñaba, y recuerdo que deseaba, en efecto, que cuanto me había sucedido no fuese más que un sueño. Por la noche, al dormirme, esperaba que me despertara de nuevo, súbitamente, en nuestra pobre habitación y vería a mis padres. Pero, por fin, la razón reapareció poco a poco, y comprendí que me había quedado sola por completo y que vivía en una casa extraña. Entonces fue cuando sentí por primera vez que era huérfana…
