Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova —Reza, hija, reza. Recemos ambos —me dijo con voz dulce y entrecortada.
Pero yo no podÃa rezar. Estaba atónita, como horrorizada. Recordaba las palabras de mi padre durante la última noche, junto al cadáver de mi madre, y sufrà un ataque de nervios. Me trasladaron muy enferma al lecho, y en el perÃodo de recaÃda de mi dolencia me faltó poco para morir. He aquà cómo:
Una mañana, un nombre que yo conocÃa llegó a herir mis oÃdos. Oà pronunciar el nombre de S… junto a mi cama por uno de los familiares. Me estremecÃ. Me invadieron los recuerdos, y medio recordando, medio soñando, permanecà acostada no sé cuántas horas, presa de un verdadero delirio.