Nietochka Nezvanova

Nietochka Nezvanova

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO V

Tal fue el segundo y último período de mi enfermedad.

Cuando volví a abrir los ojos, vi un rostro infantil que se inclinaba hacia mí. Era una chiquilla de mi edad, y mi primer impulso fue el de tenderle la mano. Al dirigir hacia ella mi primera mirada, toda mi alma se colmó de dicha, con un dulce presentimiento. Imaginaos un rostro idealmente agradable y de una notable belleza, uno de esos rostros ante los cuales nos detenemos de pronto, llenos, a la vez, de asombro, de entusiasmo y de reconocimiento, porque tal belleza existe, porque ha pasado junto a nosotros y hemos podido contemplarla.

Era Catalina, la hija del príncipe, que acababa de volver de Moscú. Sonrió al observar mi gesto, y mis débiles nervios se calmaron en seguida. La princesita llamó a su padre, que se hallaba a dos pasos de distancia y hablaba con el doctor.

—¡Loado sea Dios, loado sea Dios! —exclamó el príncipe. Y en su rostro brilló una alegría sincera—. Soy feliz, muy feliz —continuó, hablando de prisa, según su costumbre—. Aquí tienes a Catalina, mi hija. Haced amistad. Aquí tienes una amiga para ti… Cúrate pronto, Niétochka… ¡Cómo me asustas!…

Mi curación adelantaba a grandes pasos. Algunos días después pude levantarme. Todas las mañanas, Catalina se acercaba a mi lecho; siempre sonriente y alegre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker