Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova Tomó entonces su violÃn y empezó a tocar unas variaciones sobre canciones rusas. B… afirmaba que aquellas variaciones constituÃan su primera obra para violÃn y la mejor de todas, y que nunca las habÃa tocado tan bien y con tanta inspiración. Además, el propietario, que no podÃa escuchar con indiferencia la música, lloraba a lágrima viva. Cuando Efimov terminó de tocar, se levantó de la silla y sacó trescientos rublos, que alargó a mi padrastro, diciéndole:
—¡Vaya, Egor! Te haré salir de aquà y lo arreglaré todo con el conde. Pero escucha: no cuento ya contigo; puedes seguir el camino que quieras, y si alguna vez tropezamos por ese camino, todo irá mal para ti y para mÃ… ¡Adiós, pues!… Un consejo para lo futuro, uno solo: no bebas, y trabaja: trabaja sin descanso y no te envanezcas… Te hablo como lo harÃa un padre… Ten cuidado, te advierto una vez más; trabaja y huye del aguardiente, porque si bebes alguna vez a consecuencia de cualquier decepción «y tendrás muchas», entonces estarás perdido; todo se lo llevará el diablo, y el dÃa que menos se piense se te encontrará quizá en una zanja como al italiano… Y ahora, adiós… Aguarda… Abrázame…
Se abrazaron y luego salió mi padrastro.
Era libre.