Nietochka Nezvanova

Nietochka Nezvanova

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Acaso era un maestro tocando el violín, Egor?

—No; tocaba mal, pero enseñaba bien. Yo lo aprendí todo. Él me enseñaba únicamente… ¡Más me habría valido que mi mano se hubiera paralizado antes de aprender este arte!… Ahora no sé yo mismo lo que quiero… Señor, aunque me dijese usted: Egor, ¿qué deseas? Puedo dártelo todo, no le pediría nada, porque yo mismo no sé qué deseo… No, señor; se lo repito una vez aún: vale más dejarme… Haré algo para que se me envíe muy lejos y termine todo…

—Egor —dijo el propietario, tras de un momento de silencio—, no te dejaré así. Si no quieres volver a mi casa, bien: eres libre y no puedo retenerte; pero no te abandonaré así… Toca algo en tu violín, Egor; toca… Te lo suplico; toca… No se trata de una orden, ¿comprendes?… Te lo suplico. Toca, Egor. Por Dios, toca lo mismo que tocaste en presencia del francés… Tú eres obstinado, y yo también. Yo también tengo mi carácter, Egor… No viviré mientras no hayas tocado en mi presencia lo que tocaste en presencia del francés…

—Bien —dijo Efimov—. Había jurado no tocar delante de usted, señor; pero ahora se ablanda mi corazón. Tocaré… Sin embargo, será por primera y última vez, y nunca más, señor, volverá a oírme, aunque me prometiese mil rublos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker