Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova El marido de Alejandra Mijailovna produjo en mí, al pronto, una impresión indefinible que no se borró nunca. Era un hombre alto, delgado, que diríase ocultaba de intento su mirada tras unas grandes gafas verdes. Era poco comunicativo y frío, y aun a la vista de su mujer, parecía no encontrar nada que decir. La gente le molestaba visiblemente. No me prestaba atención alguna, y sin embargo, cuantas veces nos encontrábamos reunidos los tres en el salón de Alejandra Mijailovna para tomar el té, me sentía molesta en su presencia.