Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova Sin embargo, aun en tales momentos, había minutos que se escapaban a nuestro poder. La lectura, algunas palabras de simpatía cambiadas entre nosotras, la música, nos hacían olvidarlo todo, y nos decíamos demasiado; luego nos sentíamos molestas una frente a otra. Tras de haber reflexionado, nos mirábamos como asustadas, con una curiosidad plena de sospechas y desconfianza. Cada una de nosotras conservaba su límite hasta el cual podíamos llegar a franquearnos, pero ni lo deseábamos siquiera.