Nietochka Nezvanova

Nietochka Nezvanova

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una tarde, al anochecer, leía yo distraídamente un libro en el gabinete de trabajo de Alejandra Mijailovna. Ella estaba sentada delante del piano, improvisando sobre uno de sus motivos favoritos de la música italiana. Cuando pasó, por fin, a la pura melodía, transportada por la música que me penetraba el corazón, comencé tímidamente, a media voz, a tararear aquel aire. Bien pronto, arrebatada por completo, me levanté de mi sitio y me acerqué al piano. Alejandra Mijailovna, como si hubiera adivinado mi intención, continuó acompañándome, siguiendo con amor cada nota de mi voz. Parecía emocionada ante su riqueza. Hasta aquel día no había cantado nunca delante de ella y yo misma no sabía si tenía voz. Pero aquella tarde, de pronto, las dos nos excitamos; yo subía la voz cada vez más, y el asombro de Alejandra Mijailovna estimulaba en mi más aún la fuerza y la pasión. Por fin terminó mi canto con tanta vida y fuerza, que, entusiasmada, me cogió las manos y me miró con júbilo.

—Anita, tienes una voz admirable —dijo—. ¡Dios mío!, ¿cómo no lo habré notado antes?

—Yo misma no lo sabía —respondí, enajenada de placer.

—¡Dios te bendiga, mi querida niña! ¡Dale las gracias por haberte concedido ese don!… ¡Quién sabe!… ¡Oh, Dios mío, Dios mío!…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker