Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova Yo no habÃa dudado jamás de que me querÃa mucho. Durante toda la velada aquello constituyó la conversación más amigable y más deliciosa. B… referÃa anécdotas acerca de los cantantes y de los artistas conocidos, y luego habló con entusiasmo, casi con adoración, de uno. Después, la conversación volvió a recaer sobre mÃ, sobre mi infancia, sobre el prÃncipe y su familia, de la cual habÃa oÃdo hablar muy pocas veces, a partir de nuestra separación. Alejandra Mijailovna misma conocÃa muy pocas cosas sobre aquel particular. B… era el mejor informado, porque habÃa ido varias veces a Moscú; pero al tocar este punto, la conversación adquirió un tono misterioso e incomprensible para mÃ. Dos o tres observaciones relativas al prÃncipe me llamaron la atención particularmente. Alejandra Mijailovna preguntó por Catalina; pero B… no podÃa decir nada a aquel respecto, y hasta con intención, se callaba.