Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova —No vale la pena —contestó B…—; da lástima… No sé qué efecto le producirla a usted; a mà me destroza el corazón. Su vida es una tragedia lamentable, horrible… Conozco a fondo a ese hombre, y aunque ha caÃdo muy bajo, no ha muerto en mi toda la simpatÃa hacia él. Dice usted, PrÃncipe, que debe de ser muy divertido… Cierto; pero causa una impresión harto dolorosa… En primer lugar, está loco; además, ese loco es un criminal, pues sin contar la suya propia, ha malogrado dos existencias: la de su mujer y la de su hija. Le conozco. Si tuviera conciencia de su crimen, morirÃa; lo más horroroso consiste en que hace ocho años se ha dado cuenta de su crimen, y desde entonces lucha con su conciencia por no confesarlo.
—¿DecÃa usted que es pobre? —inquirió el PrÃncipe.