Noches blancas
Noches blancas Con todo ¡mi noche fue mejor que el día! Esto es lo que ocurrió:
Regresé a la ciudad muy tarde, ya habían dado las diez cuando empezaba a acercarme a casa. El camino seguía la orilla del canal, donde no se ve ni un alma a esas horas. La verdad es que vivo en una zona bastante retirada de la ciudad. Caminaba y cantaba porque, cuando me siento feliz, es inevitable que tararee algo, igual que cualquier hombre feliz que no tiene ni amigos ni buenos conocidos y que en los momentos alegres no tiene con quien compartir su alegría. Y entonces me sucedió la aventura más inesperada.